Opinión
Opinión
Manuel Orjuela
Artista y director
MANUEL ORJUELA
Hablar de Giovanni es y será para toda mi vida, hablar del artista que levantó y forjó mi carrera como director escénico.
A Giova lo conocí por el año 2003 en un taller actoral que dictábamos el maestro Jorge Alí Triana y yo en un lugar llamado “El centro del pensamiento creativo” (nombre muy pertinente para lo que después creamos). Como actor lo recuerdo tímido, noble, discreto y lleno de mucha verdad. Mi único reproche hacia él tal vez fue el ansía de pedirle que lo que sentía dentro de sí, bien podría gritarlo pues era supremamente honesto. Y finalmente así lo hizo y lo sigue haciendo, no como actor ahora, sino como uno de los productores más serios, y, sobre todo, más creativos de este país.
Quizás por eso Jorge Ali y yo no vacilamos en invitarlo a que fuera asistente de dirección nuestro en una puesta en escena para el Teatro La Castellana. Y ahí empezó nuestra historia de creación, pero, sobre todo, de lealtad.
Ahí empezó la historia de la compañía de teatro “Los ojos del hermano eterno” cuyos integrantes siempre fuimos él y yo, nadie más. Y que nos llevó a conocer muchos lugares teatrales del mundo, él como productor, asistente, director, apoyo moral, amigo. Y yo con el placer de dirigir y posicionar mi carrera gracias a él.
El destino nos separó con la conciencia de madurar nuestras carreras. Pero la hermandad que nos dejó la compañía que fundamos y que en el papel pueda que ya no existe, es para mi eterna como el nombre de la compañía que fundamos.
Nos hemos vuelto a ver últimamente y la fidelidad y el respeto mutuo siguen intactos tanto a nivel familiar (porque lo considero un hermano) como a nivel artístico.
No sé si estas líneas y en el contexto que me lo piden, sean hechas de la manera adecuada. Si me pidieran hacerlo de nuevo, pero de manera más formal, escribiría lo exactamente lo mismo.
Gracias Hermano Eterno.
MANUEL HORJUELA
Director de Teatro